NOTICIAS VIAJES Y TURISMO

5 hoteles instalados en antiguas escuelas »

Dormirse en clase alguna vez mereció una llamada de atención. En estos hoteles, en cambio, es precisamente el motivo del viaje. Donde hubo pupitres y lecciones ahora aparecen camas, restaurantes y espacios para descansar, aunque los edificios todavía conservan pistas de su vida anterior.

Estas cinco antiguas escuelas encontraron otra manera de recibir visitantes sin borrar completamente su pasado. Algunas mantienen pizarras y guardarropas; otras reinterpretan la historia mediante fotografías, nombres de habitaciones o detalles de diseño. El atractivo no consiste únicamente en dormir en un edificio diferente, sino en descubrir cómo un lugar pensado para aprender puede transformarse en una experiencia de hospitalidad.

1. McMenamins Kennedy School (Portland, Estados Unidos)

En un barrio del noreste de Portland, una escuela primaria inaugurada en 1915 permite cumplir una fantasía inesperada: pasar la noche en un antiguo salón de clases. Las habitaciones del edificio escolar conservan pizarras y guardarropas originales, mientras la antigua cafetería funciona como restaurante.

El conjunto incluye pequeños bares, cine, piscina de remojo y cervecería, una transformación que juega constantemente con su identidad educativa. Conviene elegir bien al reservar: las habitaciones del English Wing, situado en el antiguo patio, tienen inspiración literaria, pero no fueron aulas. Esa diferencia resulta importante para quien busca despertar exactamente donde antes se impartían lecciones.

2. McMenamins Anderson School (Bothell, Estados Unidos)

Construida en 1931 como la primera escuela de enseñanza secundaria básica de Bothell, Anderson School conserva un edificio con detalles art déco y grandes ventanas. De sus tres plantas de aulas surgieron 72 habitaciones, bautizadas con nombres de personas relacionadas con la escuela o con la comunidad. Así, la estancia también funciona como una introducción a la historia local.

El antiguo conjunto escolar incorpora restaurantes, bares y piscina, pero su mayor personalidad está en la reutilización del campus. En lugar de disimular lo que fue, el alojamiento convierte los recuerdos de estudiantes y vecinos en parte del recorrido del huésped.

3. Schoolhouse Hotel & Gastrobar (Dublín, Irlanda)

Junto al canal, en Ballsbridge, este hotel ocupa una antigua escuela cuya historia se remonta a 1859. El edificio conserva rasgos de época que dan carácter a sus espacios, especialmente a las áreas del bar y del alojamiento.

Aquí, el cambio de uso permite acercarse a una Dublín diferente de la que suele protagonizar las primeras postales: una ciudad de edificios cotidianos que encontraron una segunda vida. El gastrobar y el espacio exterior completan la experiencia, pero el verdadero hilo conductor es la arquitectura escolar. Hospedarse aquí invita a observar cómo conviven la comodidad contemporánea y las particularidades de una construcción concebida para otra rutina.

4. The Schoolhouse Hotel (White Sulphur Springs, Estados Unidos)

La piedra angular de este edificio de Virginia Occidental se remonta a 1912. Más de un siglo después, la antigua escuela se convirtió en un hotel boutique de 30 habitaciones, con restaurante, bar en la azotea y espacios para reuniones.

Su transformación incorpora referencias al pasado educativo sin renunciar a un planteamiento contemporáneo centrado en la comodidad y la accesibilidad. La historia tiene además una dimensión comunitaria: el proyecto recuperó un inmueble ligado a generaciones de habitantes. Para el viajero, eso añade algo que no se compra con decoración temática: la posibilidad de alojarse en un lugar que ya formaba parte de la memoria del destino.

5. The College Hotel Amsterdam, Autograph Collection (Ámsterdam, Países Bajos)

En Oud-Zuid, este hotel ocupa un edificio del siglo XIX inaugurado como escuela en 1894. Su propuesta añade un giro a la reutilización arquitectónica: la formación sigue vinculada al funcionamiento del alojamiento, con estudiantes de escuelas de hotelería que trabajan bajo la supervisión de profesionales experimentados.

El pasado educativo, por tanto, no queda reducido a una anécdota de la fachada. Cambian las materias y los escenarios, pero aprender continúa formando parte de su identidad. Para quien busca hoteles con una historia coherente, esa continuidad resulta especialmente atractiva: dormir en una antigua escuela también puede significar participar, como huésped, en su siguiente capítulo.

Junior Marte

Junior Marte

About Author